miércoles, 17 de noviembre de 2010

EL KARMA


Interlocutor: Las veces que hablo contigo, me siento contento porque de alguna manera me cuestiono muchas frases que repito sin reflexionar. Pero, por otro lado, me perturbo bastante. La sensación es extraña, de alegre incomodidad...
MT: ¿con qué te vienes ahora?
I: ...pues oigo mucho hablar sobre el Karma y no sé muy bien que es eso...
MT: lo primero que se me ocurre, es preguntarme a mi mismo, con que criterio voy a investigar.
I: es que si quiero saber algo, es porque tengo interés en...
MT: me refiero a que si voy a investigar desde el silencio o con todo el parloteo que las religiones, filosofías orientales, swamis, gurús, y demás andan diciendo sobre el karma...
I: ¿pero debo arrancar desde algo, sino cómo puedes inquirir en el tema?
MT: ¿voy en busca de respuestas que me consuelen, o alimenten mi vanidad?, ¿quiero saber para qué...? ¿que busco...?
Una cosa es la quietud de la investigación. Otra muy distinta es la ansiedad por obtener respuestas...
La una da sabiduría. La otra conocimiento.
I: vale, te pones pesado...ahora ya sé por qué cuando andas cerca me perturbo...Volvemos al Karma?
MT: desde dónde arrancamos...
I: ¿esta relacionado con los efectos o resultados que nuestras acciones provocan?
MT: En primer lugar diremos que es una corriente de pensamiento que se desprende de creencias religiosas orientales, budistas e hinduistas.
Está considerado como una ley de compensación de cada uno de los actos que los individuos realizan. Eso incluye las acciones y los pensamientos.
I: o sea es una ley de premios y castigos?
MT: despacio. Es una ley de compensación, repito, que no tiene el fin de castigar o premiar. Sólo es el instrumento de equilibrio. El karma carece de moral. Por eso sostengo que no hay premios ni castigos en las acciones, sino consecuencias resultantes.
I: Veo por donde vas. ¿¡Pero todo es así!?.
MT: cuando dices "todo" ¿a que te refieres? a la naturaleza o a las acciones de las personas.
También podemos describir el karma como la ley de "causa y efecto", tal como has dicho antes. A tal acción (causa) hay un resultado(efecto). Pero la diferencia entre estos dos conceptos estriba en que el Karma va más allá de la vida y de la muerte.
I: Ahora si se pone interesante...
MT: de alli, su vínculo inseparable con la creencia de la reencarnación. Tus acciones y sus consecuencias trascienden tu vida y se extienden hacia otros nacimientos posteriores. Este incesante nacer y morir es uno de los pilares de las religiones orientales. Así el proceso evolutivo está justificado. Ten en cuenta que estos dogmas sostienen al tiempo como espiralado o circular. Por el contrario, para otras religiones el tiempo es un concepto lineal: hay un creador único que es el principio y fin de todo. El es padre-madre y fin en si mismo.
I: ¿Karma y reencarnación son caras de una misma moneda?
MT: Es lo que llaman la rueda de samsara.
Otra palabra sanscrita que significa "rotación" y describe ese ciclo de ida-vuelta entre nacimiento y muertes...
I: pero entonces, estamos perdidos....¿cuál es el sentido, en definitiva de tanto nacer y morir?, ¿ es un ciclo interminable?
MT: recuerda que hablamos de creencia religiosa, y por lo tanto, ha de contener un profundo sistema moral. En estas creencias, el hombre se libera cuando llega a la sabiduría...es un iluminado. Acá vemos el rol del proceso evolutivo. En cada nacimiento te toparás con las mismas dificultades o desafíos que en vidas anteriores provocaron karma, si las superas, estarás listo para el siguiente escalón, así sucesivamente hasta que ya no reencarnas y vuelves a la fuente de origen... además funciona como instrumento de manipulación - como toda creencia-.
En definitiva, si no obedeces vas al infierno, según una o estás condenado al proceso de reencarnar, según otras.
I: vaya, deduzco que cometer karma es algo "negativo".
MT: la ley es compensatoria, por lo tanto, el karma puede ser de mérito o de demerito. Cuando las acciones o pensamientos están en el contexto "positivo" que benefician a todos los que participan, estarás generando karma de mérito, es decir "buen karma". Eso licuaría otras acciones "negativas" y se generaría un equilibrio.
I: se me ocurre que alguien violento en su manera y en sus acciones, reflexiona y a partir de allí cambia radicalmente y actúa en consecuencia, con generosidad, paciencia, etc.
MT: si el cambio es genuino, no hay dudas. Pero habitualmente los cambios se generan por conveniencia o culpa.
I: no entiendo este matiz...
MT: Las creencias y sobre todo, las creencias religiosas, con su rigidez moral de premios y castigos, convierten a sus seguidores en cínicos, hipócritas, especuladores, mentirosos, explotando el miedo y la ignorancia. Sus acciones están regidas por parámetros bastardos.
I: ¡eso que sostienes esta ofendiendo a muchos!
MT: estamos investigando, intentando ser serios. Lo que sostengo es un hecho. No pretendo de ninguna manera ser irrespetuoso, ni violentar a nadie...sólo reflexionemos sobre lo que es y pasa.
I: pero ¿existe algo que esté fuera de la ley kármica?
MT: Si dejamos aparcado todo el asunto religioso, la investigación se despliega y ofrece otras respuestas.
Veo, en primer lugar, que al decir Karma, además de hablar de resultados y consecuencias, hablo por sobre todo eso, de tiempo. De tiempo psicológico, es decir EGO.
I: se más claro
MT: el ego, el Yo, tiene sus raíces en el pasado. Allí encuentra su razón de ser, en cada una de sus experiencias, en cada registro de lo que le ha sucedido a ese Yo.
Puedo ver también que la entidad egocéntrica, es decir Yo, creará todo tipo de argumentos sofisticados para trascender mas allá del tiempo. La muerte es observada como el enemigo a vencer, y es en la fe, en la superstición o en la creencia religiosa, en donde encuentra los argumentos para llevar a cabo esta ilusión.
Cuando, entonces, hablamos de karma, de reencarnación, con todo tipo de terminología seductora o sofisticada, en realidad, es el Yo que ha armado un panorama ideal para estar siempre presente. Acá, allá y en todas partes.
Estas religiones llaman a esto que describimos Maya.
I: entonces ¿tu sostienes que nada de eso pasa? ¿que el karma es un sinsentido?
MT: creo que mal interpretas. Estoy intentando ver lo que es. No lo que la tradición dice que es.
La ilusión funciona en el marco adecuado. Todo el territorio del pensamiento psicológico, es decir, maya, la misma patria egocéntrica, es un área en donde la ilusión tiene sustancia.
I: tu estás diciendo que el pensamiento es todo ilusorio?
MT: el pensamiento es un movimiento material que crea una realidad absolutamente parcial. Esa parcialidad viene de nuestro pasado. Pensamos de acuerdo a registros que hemos vivido, y de allí construimos nuestra realidad. Por eso es indudable e innegable que la realidad es totalmente ilusoria. Es un pequeñísimo fragmento mío. Y a ese pequeño espacio Yo lo confundo o lo convierto en algo total, lo vivo como algo completo.
Decir que conozco la realidad es tan absurdo como sostener conocer la verdad.
El karma es ley dentro del campo del pensamiento. Y recordemos que el pensamiento se mueve desde lo conocido hacia lo conocido. Al ser sustancialmente tiempo, el karma transita por esa misma senda. Es importante recordar ahora que el tiempo psicológico y formal, no se puede separar del espacio, sea concreto o sutil.
El tiempo mental, el futuro, lo que vendrá, mis próximas vidas, son criaturas del ego. Y esta parcial y sesgada forma de vivir es la esencia misma de todo lo ilusorio.
Vivimos en lo irreal, por lo tanto yo soy irreal. Yo soy mi pensamiento, y ese pensamiento es en si mismo kármico...
La posibilidad de investigar sin pretender llegar a ninguna conclusión, nos permite continuar esa dinámica sin que se bloquee por la respuesta que satisface. Conectar con otro principio de curiosidad vital, cambia radicalmente el acto de saber.
De esta manera la fascinación por lo que descubrimos nos atraviesa, pero no nos pertenece. entonces algo se renueva profundamente.
La rotación, lo viejo se detiene.
Florece el dulce perfume de lo que muere.

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